Agencia Suburbana

Una orquesta que no sabemos para quién toca

Hace tiempo, desde la militancia peronista, observamos que la crisis de representatividad política y dirigencial impacta directamente en la habilitación del avance y ajuste de Javier Milei. Para el pueblo, el peronismo retrata el pasado, lo viejo, lo que no resolvió deudas de la democracia y, ahora mismo, tampoco propone soluciones alternativas a este proyecto de país.

Mientras Milei profundiza con la reforma laboral, discute la baja de la edad de imputabilidad, permite la destrucción de nuestros bosques patagónicos y el saqueo a la cordillera, desfinancia la educación y salud pública, ataca ideológicamente a las diversidades sexuales y, en términos económicos —a partir de la apertura indiscriminada de la economía—, empuja al industricidio, al cierre de más de 30 pymes por día y fortalece el poder del imperialismo yanki; la dirigencia peronista, para lo único que se pone de acuerdo y genera un consenso, es para repetir viejos patrones de representación que no sabemos a qué sujeto quieren representar.

Hace poco tiempo atrás se planteaba, en el ámbito de discusión pública, la necesidad de crear nuevas canciones que interpelen a ese sujeto que ya no ve en el peronismo un espacio ideológico donde se esbocen sus necesidades y deseos de ascenso social y bienestar general.

El reciente cierre de listas en el Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires demuestra que no hay nuevas melodías ni nuevas canciones; lo que sí vemos es a la misma orquesta tocando viejas partituras para un público que ya no los quiere escuchar.

En este sentido, considero que la militancia peronista no debe esperar directivas que sabemos nos llevan nuevamente a la derrota; en cambio, debe construir un fuerte enlace comunitario entre las organizaciones sociales, políticas, culturales, religiosas y sindicales para resistir las políticas de Javier Milei, Caputo y compañía.

Debo decir que, por suerte, la esperanza de una reconstrucción del peronismo se conserva detrás del telón, donde los invisibles, donde los que no salimos a escena, entregamos nuestro amor y tiempo a la creación de un nuevo programa que interpele a ese nuevo sujeto que no encuentra su lugar en la actual política argentina. Dicho programa tendrá siempre por delante las banderas de la soberanía política, la independencia económica y la justicia social para la grandeza de la patria y la felicidad del pueblo.

Candela 

Movimiento Evita

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