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BOMBEROS VOLUNTARIOS Y LA POSIBILIDAD DE RECUPERAR LO PERDIDO

  • Creado en Jueves, 05 Diciembre 2019 17:35

Una mirada del frágil estado actual del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios.

El próximo 10 de diciembre, la República Argentina asistirá felizmente a un nuevo recambio constitucional de su gobierno, luego de que el pueblo habilitado para sufragar, se manifestara vía elecciones libres y pacíficas, eligiendo bien o mal pero con libertad de conciencia, a quienes serán los nuevos gobernantes.

Lo anterior, que aparece como una “verdad de perogrullo”, ha sido posible dado que nuestra sociedad, desde su retorno en 1983, si hay algo en lo que está de acuerdo y donde no ha permitido ni por un segundo que exista “grieta”, es en defenderla y en procurar fortalecerla.

Si buscáramos definir con una sola palabra a qué nos referimos en esos dos primeros párrafos, sin lugar a dudas todos diríamos que estamos hablando de “LA DEMOCRACIA”, entendida como el mejor formato posible de representación política para cualquier sociedad. Sea el estado nacional, una universidad, o cualquier organización civil, como lo es nuestro Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina o, como algunos cariñosamente le llamamos el “Consejo Nacional”. Los gobiernos así elegidos gozan de LEGALIDAD de origen y lo que es tan o más importante, de LEGITIMIDAD de acción.

Por oposición, si el pueblo no hubiera tenido la posibilidad de elegir libremente a sus futuros gobernantes, si hubiera habido proscripciones de cualquier tipo, si hubiera existido externa intervención de terceros en el proceso electoral, imposición de algún candidato o esquema de gobierno, o lo que hubiera sido más grave aún, coacción de cualquier índole desde espacios del poder; podríamos aseverar que la voluntad fue viciada y estaríamos frente al inicio de un proceso NO DEMOCRATICO, quizá más del tipo TOTALITARIO, régimen político en el que el poder recae en una sola persona o en un grupo de pertenencia, que por creerse superior al resto, ejerce la conducción del estado, sin respetar la división de poderes, ni permitir al soberano pueblo opinar libremente. En este último caso, un gobierno así elegido puede tener visos de LEGALIDAD, pero nunca encontrará que sus acciones sean LEGÍTIMAS, pues carecerá de LEGITIMIDAD DE ORIGEN.

Sentado lo anterior, diremos que los regímenes democráticos aun con imperfecciones son los únicos saludables, mientras que los regímenes no democráticos o totalitarios, siempre son dañinos para quien los padece. Casi por propiedad transitiva, podríamos asegurar que no existe democracia sin libertad de elección, ni tampoco la existe cuando al elector, se le arranca de las manos a su candidato mediante cualquier mecanismo de proscripción a su candidatura, mediante coacción para votar por uno u otro candidato, forzándosela así a esa sociedad a vivir bajo opresión o en el mejor de los casos intentar construir liderazgos no naturales.

Salvando las distancias, por una serie de circunstancias que enumeraré más adelante, estoy convencido que el Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios ha sido víctima de acciones de manipulación perversas de parte de importantes funcionarios de la autoridad nacional aplicación, de este gobierno nacional que está culminando el próximo 10 de diciembre, como nunca antes jamás en la historia reciente se había dado. Y debe celebrar el recambio ya que podrá recuperar la libertad, autonomía y dignidad perdidas. Va de suyo que para sanearse deberá buscar la unidad nacional perdida y poner en práctica algún remedio que venga a devolverle vida DEMOCRÁTICA a su máxima autoridad.

Electivamente, el Consejo Nacional atraviesa desde hace algo más de dos años un delicado estado de salud institucional, que por más que se lo intente disimular, lo está corroyendo poco a poco de adentro hacia afuera, diagnóstico compartido y percibido por una cantidad importantísima de prestigiosos actores del medio, procedentes de absolutamente todos los sectores.

Nuestro Consejo Nacional fue intervenido “de facto” por funcionarios del gobierno que se está yendo, exactamente a partir del día 29/09/2017, aunque desde mucho antes de ello (recordemos que había asumido el 10/12/2015), venía provocando acciones públicas de sometimiento, desprestigio y amedrentamiento que día a día debilitaban a todo el SNBV, tales como:

-Un permanente cambio en las formas de rendición de subsidios, que incluían modificación de plazos, cambio en las formas y limitantes en los usos. Ni hablar de los malos modos de algún personal contratado a nuestra dirigencia en las mesas de entrada y el extravío habitual de nuestra documentación aportada.

-La contratación, coproducción o complicidad con informes periodísticos sobre supuestos actos de corrupción en distintas entidades de primer grado, uno de ellos realizado y difundido por el programa de investigaciones más visto por aquellos tiempos en la televisión abierta argentina.

-Inexistencia de resoluciones aprobatorias de rendiciones de subsidios hartamente rendidos, lo cual fue colocando en situación de sumisa dependencia a cada entidad beneficiaria por el temor de dejar de percibir ese soberano sustento.

-La falaz aseveración de un falso estado procesal que recaía sobre el presidente de una de las federaciones más importantes del país. Se lo acusó hasta el hartazgo de estar “procesado por estafa” cuando nunca había sido, ni fue hasta el presente indagado en causa penal alguna.

-Las “visitas” a nuestros cuarteles por parte de inspectores supuestamente formados en la materia, siempre bien acompañados por dos o tres móviles de Gendarmería Nacional, en un tiempo en el que dos o tres móviles de Gendarmería Nacional en la puerta de un establecimiento, era tomado por la sociedad como sinónimo de allanamiento judicial.

-La permanente mención a las autoridades provinciales de protección civil de muchas provincias de supuestos desmanejos de fondos de parte de sus federaciones y entidades de primer grado.

-La interferencia en las autonomías provinciales y en la libertad de asociación, ambos preceptos consagrados en nuestra Constitución Nacional, tratando de digitar desde la autoridad de aplicación, la cantidad de federaciones que debería haber o crearse en cada provincia.

-La negación de nuestra capacidad operativa organizada en nuestro carácter de principal brazo operativo de la Protección Civil, y hasta de la continuidad misma de nuestra Coordinación Única de Operaciones (CUO), que supo ser “Comando” hasta ser degradado en su denominación por decisión gubernamental no escrita.

-La casi obsesiva y permanente manifestación de las cualidades de gestión de solo dos federaciones provinciales, sobre un total de veinticuatro. Esas dos eran el ejemplo de dirigencia que sí o sí tenían que seguir las restantes. Las restantes solo eran un puñado de malos dirigentes sin la capacidad o la decisión de representar correctamente a las entidades de base.

-La negación de nuestra Academia Nacional de Bomberos y sus planes de estudio, pese a estar creada por una ley nacional desde el año 1998. Y lo que es mucho peor, el desconocimiento lacerante de los altos niveles de formación profesional de nuestros bomberos y bomberas por el simple hecho de ser voluntarios.

-La limitación para la importación de vehículos de bomberos cuando los mismos tuvieran más de 15 años de antigüedad y más aún, la imposibilidad de transferencia entre asociaciones de primer grado de vehículos con esas características ya nacionalizados, invocando una legislación del año 1994 que nunca antes había sido aplicada por la burocracia del estado nacional en perjuicio de las entidades de bomberos voluntarios.

-Los destratos como movimiento voluntario, en comentarios despectivos y alusivos a nuestro servicio público, como si fuera de inferior calidad al prestado por servicios de bomberos de organismos públicos y de carácter rentado.

Y así etc. etc. etc…

Decía recién que el Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la República Argentina, el día 29/09/17 fue intervenido “de facto” y contamos solo algunos antecedentes, pero no describimos de qué forma fuimos así violentados.

Quienes me conocen saben que no soy un tipo de falsas sonrisas, ni frases coloridas en búsqueda del aplauso, ni mucho menos de los que abonan que es mejor esconder la basura debajo de alfombra, para que las decenas de bomberos, bomberas y dirigentes de todos los ámbitos no opinen sobre las cuestiones que traen polémica. Por eso la razón de

este relato, que de antemano no me cabe la menor duda molestará a algunos, contentará a otros y que espero no le sea indiferente a ninguno. Está en juego recuperar la dignidad, libertad y autonomía del SNBV que tantos años y sacrificio nos costó conseguir. Es la institución lo que me importa, no la suerte de sus circunstanciales dirigentes.

Por esa razón lo que sigue no es opinión de quien suscribe la presente, es suceso histórico del cual fuimos testigos presenciales más de cincuenta dirigentes nacionales, una decena de personal rentado y un par de asesores externos del Consejo Nacional. Tomo la decisión de hacerlo público ahora porque haberlo hecho antes, hubiera puesto en peligro dos años de ejecución presupuestaria, perjudicando a todo el sistema de bomberos.

Ese día, en la ciudad de Paraná, provincia de Entre Ríos, cuando promediaba la tarde, se celebraba la Asamblea General Ordinaria del Consejo Nacional. Había sido legalmente convocada y comunicada. La Inspección General de Justicia había autorizado su realización fuera de jurisdicción y tenía asistencia unánime de miembros con derecho a voto. Era un día de fiesta para el movimiento, paralelamente celebrábamos otra de las tantas jornadas internacionales de género.

Como a las 8 pm fue iniciado el acto más supremo de la entidad, cuando luego de las aprobaciones por unanimidad de memoria y balances y ya abocadas las 24 federaciones provinciales a la elección de nuevas autoridades, por unanimidad se elige Presidente, Secretario General y Tesorero, núcleo central de la conducción de cualquier organización de ese tipo, cuando de repente un llamado telefónico de parte de una alto funcionario de la autoridad de aplicación, fue el detonante del proceso de intervención “de facto” en el cual aún nos encontramos.

Ese proceso electoral que hasta ese momento era libre y soberano, no pudo ser retomado hasta 106 días después, no sin antes se nos impusieran infinidad de reglas, candidatos a ocupar cargos determinados, un nuevo Estatuto Social y que ya estuvieran en grieta nuestras relaciones internas. El Sistema Nacional de Bomberos todo ya había perdido dignidad, libertad y autonomía.

Efectivamente el día 13/01/2018, fue electa una nueva Comisión Directiva, con el candidato natural a presidirla proscripto, con un reformado Estatuto Social plagado de modificaciones e institutos impuestos oficiosamente desde el estado, con un número importante de federaciones “invitadas” a posicionarse de un lado de las cosas y con operaciones de todo tipo en línea desde la autoridad de aplicación por entregarle el gobierno de la entidad a una clara minoría. Por si alguno no lo recuerda esa jornada que duró mucho más que 24 horas, tuvo a 9 federaciones de un lado y a 15 en el otro. Hasta allí había diferencias, como en toda organización o grupo humano. Desde allí, la maldita grieta nos fue inoculada.

Hay dos datos curiosos que no son opinión y es que 2 de esas 3 autoridades luego de la indebida intervención del aparato del estado no fueron reelectas y que los 2 máximos

referentes de esas 2 “federaciones modelo” en la visión de los funcionarios, pasaron a ocupar los cargos más importantes en el manejo de los fondos del Consejo Nacional.

Se dio inicio así al actual período LEGAL pero NO LEGITIMO de autoridades, regido por un Estatuto Social no discutido, ni votado en libertad de pensamiento por parte de las federaciones miembro. Todos fuimos víctimas de agentes externos al movimiento bomberil y la historia dirá si alguno también fue instigador, cómplice o responsable de ello. El Consejo Nacional no está en paz ni lo estará hasta tanto resuelva con consenso federativo quien lo debe liderar y bajo cuales lineamientos.

Como si fuera poco, esa misma autoridad de aplicación, que de más está decir que en mi opinión fue la más dañina a los intereses del SNBV de los últimos 20 años, en medio de ese proceso 29/09/2017 al 13/01/2018), como para terminar de demostrar un ejercicio del poder macabro, efectuó una falaz, tendenciosa, alocada, delirante o como cualquier lego pretenda llamarle, denuncia penal federal por lavado de dinero, contrabando, asociación ilícita y algunas otras yerbas contra el Consejo Nacional, varias entidades de primer grado y una de las empresas más importante del continente europeo en el desarrollo de equipos para bomberos, provocando más daño reputacional a todo el sistema y su dirigencia, además de pérdidas millonarias en términos económicos.

A esta altura, debo aclarar que no es mi intención efectuar en este ensayo argumentativo, juicio alguno de valor de lo que han sido hasta aquí los casi dos años de mal nacida gestión en curso, ni de los personajes principales y secundarios que lógicamente se han colocado de un lado u otro de esta historia. Es pública mi posición de lo servil que al gobierno que se más nos daño se ha sido. Sólo expresar una vez más que el Consejo de Federaciones de Bomberos Voluntarios de la R.A. transita un mandato de autoridades desde su mismo origen viciado y que existe remedio para sanearlo. Por lo demás y gracias a la democracia nacional la intervención “de facto” ya se termina.

Se impone correrlo del lugar de pacífica o consentida sumisión en el cual -insisto- funcionarios del gobierno que está finalizando el 10/12/19 lo pusieron y que por alguna razón de no lógica algunos consintieron. Se impone restablecer liderazgos para los tiempos que vienen.

Si se me permite el término, atravesamos estos dos años una especie de síndrome de Estocolmo institucional del cual en escasos días se podrá o no empezar salir.

No es cierto que haya existido una “mesa de trabajo” basada en el “diálogo sincero”. Ha habido un sometimiento forzado como el de cualquier víctima de un secuestro que por supervivencia, debilidad o conveniencia mantiene con su victimario. Quizá ha habido también intereses personales, complicidades y/o consentimientos.

Lo único natural que ha ocurrido en los años 2018 y 2019, es que con atrasos y manoseos de todo tipo, medianamente se pagaran los subsidios de la ley 25.054. Decenas de acciones administrativas y judiciales impulsadas con firmeza y dignidad contra el estado.

nacional por quien presidió el Consejo Nacional hasta el día 13/01/18 hasta lograr fallo de Corte Suprema de Justicia intimando al estado nacional a distribuir en el SNBV el 100% de lo recaudado por la legislación específica, son la única respuesta a que sólo en eso tarde pero cumplieran.

Debería volver a discutirse hacia adentro y sin imposiciones desde el poder, tanto el Estatuto Social, como la integración de la Comisión Directiva del Consejo Nacional. No olvidemos que hasta el 29/09/2017, hacia adentro del sistema no había consensos ni para modificar el estatuto social, ni necesidad alguna de fabricar a la fuerza falsos liderazgos. Ambos acontecimientos no hubieran existido sin los atropellos que acabamos de detallar.

Esa es la causa de esta crisis política pasados dos años aun irresuelta. Es injusto no revertirla tanto para el movimiento bomberil, como para las personas honorables que lo integran. Un Consejo Nacional débil debilita a todo el SNBV y cuando ello ocurre avanzan quienes no nos consideran; todos perdemos.

La decisión debiera ser de la máxima dirigencia pero esta vez no externamente influenciada, sería el comienzo del cierre de la maldita división o como gusta llamarle hoy a las polarizaciones intestinas, “La grieta” que penosamente desde el poder de turno nos la han inoculado. Hoy nuestros dirigentes pueden cambiar la historia. Si así felizmente ocurriera, su implementación legal podría concretarse en un puñado de semanas nomás.

El remedio se llama Asamblea Extraordinaria de Revocación de Mandatos, Designación de Nuevas Autoridades y eventual reforma de estatutos. No aplicarlo será asumir libremente que gozamos de una HCD digitada por un gobierno que se ya fue, que estamos regidos por un Estatuto Social en parte dictado por ese mismo gobierno, que carecemos de LEGITIMIDAD de la máxima conducción y así seguir profundizando esta objetiva enfermedad.

Es solo la opinión de un ex colaborador por 18 años de ese Consejo Nacional al que algo conoce, que cuenta con 24 años de dirigencia de base y cree fervientemente en que la única verdad (aunque duela), es la realidad que debemos enfrentar.

Podrá ser compartida o no, criticada o no, lo que no puede es ser ignorada ya que de a poco se va apagando la luz que supo tener la nave insignia del movimiento.

Dr. Javier A. Ferlise.

Vocal Titular Bros. de Bernal

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